Cuarenta y cuatro minutos desde la una de esta madrugada que no quiere desaparecer.
Cuando me levante, mi vida cambiará.
(Este seria un buen comienzo para una pelicula, pero es apenas mi cotidianidad.)
Me voy a desplazar de la cama hacia el suelo, derecho hacia el derroche de lo que me dá la vida: un hogar. Home sweet home, Concubine. My home.
Mañana elegimos una casa.
Ya no lo dudo que nos decidamos mañana, aunque el aire me cuenta que no está seguro de que así sea. Ojalá. La ansiedad y el pensar que voy a pasar el resto de los años (tanta constancia, Dios, no la conozco!) en ese único lugar que puede ser decidido por un simple "si, la queremos." hace que me quede despierta hasta esta hora, que me aleja a apenas siete horas de lo que vendrá. De lo que vendrá: una maratona de detenida inspección en cinco casas hasta las tres de la tarde. Con luego discución sobre todo. Y decisión.
Siento como me siento siempre que me voy. Que me mudo a un lugar. La vívida ansiedad de que, en pocos segundos, tu vida va a cambiar rotundamente para siempre. La ansiedad que digo no me deja dormir, que me acompaña a lo largo de mi vida, por saber que no hay nada constante o sólido que me vaya a detener de caer.
Quiero que mi cuarto me acalme. Que me cuente que voy a tener todos los amigos y abrazos que jamás tuve. Que va a haber, en él, alguien que me ame y que me diga que es seguro dormir por la noche. Que puedo descansar y dejarme llevar porque es quieto. Quieto el mundo afuera. Quieto el mundo adentro.
( ... )
Por isso provavelmente é que eu tenha vindo em busca do que sempre tive e nunca deixou de estar dentro de mim, esse menino que me deixa doida tanto quanto eu a ele. Eu sei que jamais fomos o que o conceito de constância deve ser, mas você é a única coisa que eu consigo imaginar mais próxima a esse abraço do qual falei. Quis distrair a ansiedade com qualquer coisa que estivesse ao meu alcance, durante toda esta noite, mas lá dentro eu ouvia meu coração dizendo "cadê você, que não está", e acabei me rendendo, vindo aqui e deixando constância.
Cadê você, que não está.
Me deixa dormir.